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28 ago. 2017

¡UN MANOTAZO FRÍO, UN GOLPE HELADO!



De siempre tengo el defecto, entre los muchísimos que poseo, de dejarme influenciar demasiado por la primera impresión que me causan las personas. Ese defecto me ha llevado a perderme el contacto con grandes personas, que podrían haberme enseñado mucho y que, seguramente, habrían engrandecido mi personalidad. También tengo que decir que, como el orgullo insano no cuenta entre mis haberes de defectos, con algunas de estas personas he sabido rectificar a tiempo y eso me permite gozar de fructíferos amigos y conocidos que vivifican mi existir.
Quizá, una de las personas con las que más he sentido tener este defecto es con la persona a la que trato de rendir el pequeño homenaje que estás leyendo si has sido capaz de llegar hasta aquí: MANUEL RODRÍGUEZ CABRERA, para los que le conocíamos y queríamos: “LOLO CABRERA”. 
Seguramente dejándome llevar hace ya muchos años, por la aseveración que me hacía hace unos días Juan Pedro Casal, de “que los dos éramos iguales de feos y agrios” no frecuenté a Lolo; simplemente teníamos un trato de cortesía y hermandad: la consiguiente copa del camino o convivencia y poco más.
Desde hace unos años propiciada por Josemi, amigo común de ambos, con el que yo solía almorzar periódicamente, él quiso unirse a esas comidas y bendita la hora que lo hizo, pues ahí empecé a conocerlo profundamente y a gozar de su amistad. Era como aparentaba: valiente, desahogado, descarado, generoso y desprendido, atento, cariñoso, sincero, listo e inteligente y, sobre todo, lo que yo más le valoraba: sabía ser amigo y confidente atento, hablarte siempre desde su experiencia de vida y, sabiamente, nunca me dijo las palabras que tanto me joden: “te voy a dar un consejo”.
Hablamos mucho, los tres, de rocíos y Rocío. Rocío, la Señora, era un referente para él, pero sin mojigatería, por derecho, sin alharacas ni falsos golpes de pecho y sintiéndola como he conocido, afortunadamente, a muchos que la quieren y hablan como a una verdadera madre. También era un fijo en sus conversaciones el rocío y todo lo que lo conforma; pero creo que su tiempo ya había pasado. El rocío del que él hablaba, era un rocío con una gran carga de sentimientos, convivencias, bonhomía, bromas y saber estar que siempre había reinado en nuestra Hermandad de Sevilla. No quiero decir con esto que ya no exista, aunque sí sean otras las formas y maneras; como dice la sevillana: “el rocío no ha cambiado, sólo cambiaron los tiempos”.
Creo que, en nuestra Hermandad del Rocío de Sevilla, desgraciadamente, no se ha sabido aprovechar todo el caudal personal que ofrecía Lolo, igual ha sido temiendo a sus posibles reacciones en la contrariedad pues, como también indicaba, muy acertadamente de él, Juan Pedro: “en la ojana no tenía ni un pase”. Nunca le escuché una apetencia de cargo en la Hermandad, aunque se sentía orgulloso de su labor en el puesto de Alcalde Mayor de Carretas y, más orgullosos aún, de algunos de los jóvenes que le acompañaron en ese oficio. Creo que era una de las personas que no debe faltar en ninguna Junta de Gobierno, pues para mediar, atraer y sacar lo mejor de cada uno no había otro como él.
Ha dejado muchos compadres. Algunos ya no volverán a ser los mismos para nosotros cuando los veamos sin su presencia, pues con ellos hacías un todo indisoluble; para ellos, también, a partir de ahora seguro que su rocío será muy diferente. Igualmente ha dejado muchos “sobrinos” en primer grado y, más aún, en los descendientes de estos. Era fácil verle brillar los ojos cuando algunos de estos pequeños se acercaban a él y le daban un beso o le hacían una caricia, ahí “entregaba la cuchara”. También era fácil verle brillar los ojos cuando hablaba de su Chica, su perra bóxer, que tan buenos ratos le proporcionó y de la que le quedó tan marcado el recuerdo de su último entrecot y la mirada de su despedida, que llegó a hacerle renunciar al placer de tener y gozar de un nuevo compañero peludo.
Teníamos muchos “defectos” en común Lolo: Béticos, “rojos” como nos llama Juanón, o conscientes sociales como me gusta designarme a mí, republicanos, feos, no cantamos, no tocamos la guitarra, apenas bailamos, agrios, cascarrabias, poquita mano izquierda, llorones, etc. como te recordaba Juan Pedro, de nuevo, en un comentario por ahí en la página de Hermanos de Sevilla, pierde preocupación Lolo, ya me encargo yo de decirle “cabrón” en tu nombre cada vez que nos recuerde los defectos comunes, aunque, seguramente, no sabré decírselo con tu gracia.
Me hubiera gustado estar más cerca de ti en el final Lolo, pero entendía que era más importante tu intimidad que mi necesidad y, además, no me sentía capacitado para hacerlo. Es cierto que nunca creí que llegaría tu hora tan pronto, que habría una solución para tu mal, que podría tu ilusión por las muchas cosas que te quedaban por hacer, o que te sobrepondrías por el miedo que tenías por dejar sola a Celes, tu leal, fiel y amante compañera de toda una vida. No me lo quería creer Lolo y tuve necesidad de verte; y así lo hice con temor de que la imagen tuya que prevaleciera en mi recuerdo fuese la de tu cadáver, o la del último día que nos vimos en el hospital a primeros de agosto; pero no, gracias a Dios, te recuerdo sonriente, protestándole a Josemi cuando te pedía cita para el médico al que no querías ir, o bebiendo Tío Pepe, tinto de Carraovejas, Ramón Bilbao o Cocolubis de Constantina con queso “chachi” del que te gustaba a ti. Ahora me harías mucha falta Lolo, ahora que he conseguido la retirada laboral de la que tanto habíamos hablado, ahora que me encuentro solo y temeroso de la forma de vida que me viene, nueva completamente para mí.

Te echaré mucho de menos amigo, y siento mucho el tiempo que no te aproveché por torpeza y prejuicios. Que Nuestra Bendita Virgen del Rocío y Su Divino Hijo, sepan premiarte tu vida de rociero. 

24 jun. 2017

DE MI VISITA A ALEMANIA

Paredones verdes, encaminan un río extenso.
Puente orgulloso de, suicidas, piedras soberbias.
Barcas obreras en esclusas prestas y recias.
Patos gandules; canoas raudas; yates ociosos.

Orillas de casas nobles imbuidas en verde.
Delicadas iglesias de variadas creencias.
Cantidad de facultades antiguas; notorias.
Población viva, multiétnica, próspera y alegre.

 Magnas jarras de cerveza, a las que faltan “tapas”;
terrazas alegres en jardines adornados;
variedad de “¡kartoffeln!” en suculentas salsas.

Parvos peques; consabido comercio bastardo.
Limpieza, calma y orden, con ambiente de cortesía.
Bella Heidelberg, alegre hogar de hijos añorados.

7 jun. 2017

MI INFANCIA SON RECUERDOS DE UN PATIO DE SEVILLA

Portalón grande de madera, con postiguillo y mirilla.
Zaguán fresco, y luz confortable, para jugar a las cajillas.
Cancela de forja con campanilla.
Patio de lozas de Tarifa.
Arriates de jazmín, dama de noche y buganvilla.
Macetones de “pilistras”, helechos y esparragueras.
Latones de tomates, sembrados con claveles y rosas.
Macetas de geranios, begonias, gitanillas y yerbabuena.
Esterones de esparto.
Toldos de lona para sombrear el verano.
Baños de cinc, con agua calentándose al sol.
Tendederos de ropa limpia.
Lebrillos de barro esmaltados.
Jaulas de jilgueros y canarios; palomos en la azotea.
Gatos en rincones sombreados o en techados de tejas árabes.
Puertas de vidrieras, abiertas, y cortinas de cretona.
Fogones de carbón y hornillos de petróleo.
No se veía, pero se olían, guisos diversos que aseguraban, con poco esfuerzo, comer a la carta.
Braseros de cisco picón.
Retretes comunitarios.
Pilas con "refregadores" de madera.
Alcachofa de ducha fría a la intemperie, en lo recóndito del lavadero.
Grifo, uno para todos, con “escandaleras”.
Planta de arriba, con barandas y pilastras de madera.
Corredores de arriba, con las cocinas en cajones de madera.
Aljibe con ecos del patio del Salvador.
Mujeres haciendo labores, sentadas en sillas bajas de eneas.
Francisco - el “Moto”- haciendo jaulas canarieras y a Pepe Morilla con su banqueta de remendón.
La Loli – “de arriba” y a la Paqui - “Chica”-, cosiendo con sus tablas sobre las rodillas.
El fogón de Antonio - el “Melli”-, haciendo pestiños y torrijas en Cuaresma y rosquitos de huevos en Navidad.
Ancianas sentadas al sol, mientras las vecinas le aseaban el cuarto y les hacían la cama.
Bebes sentados al solito, para cerrarle la mollera prontito, en mecedoras de lona.
Nazarenos de San Bernardo, Carretería y San Isidoro.
Tertulias al fresquito de la noche, con historias de miedo.
El televisor de mi padre para que los viejos vieran los toros o el futbol.
Partidas de tute y dominó de los mayores.
Tumulto de niños, en partidos de futbol o simplemente dando por… “el centro”, - como decía Gil Robles de Azaña -.
Cañas hincadas en las llagas del suelo, muy regadas, para coger zapateros.
Bautizos de una semana; con guirnaldas de luces de colores y con flores y cadenetas de papel. Baños y lebrillos con  barras de nieve sirviendo de nevera.
Velatorios de borracheras de aguardiente, tazas de puchero y café con tortas de aceite.

5 jun. 2017

PESADILLA ROCIERA


                  Me sorprendo frustrado en un camino,                   
buscando a los deudos con que partí.
Infeliz reclamo a los que elegí,
¡SEVILLA!, mas no veo peregrinos.

La “polvarea” me quiere confundir.
En la senda un lirio, al que han malherido,
entre siseos tenues de cantes idos,
me indica por ese cordel seguir.

¡Demando! ¿Qué está pasando Dios mío?
¿Por qué me encuentro solo y desvalido?
¿Cómo me olvidaron en los que confío?


De este maldito sueño he avivado
por un sudor malo, ensopante y frío.
¡Cosas que suceden, por no haber ido!

27 may. 2017

SIEMPRE ES BUENO RECORDAR.

Cada día me encuentro más a gusto, releyendo y escuchando cosas de mi juventud. Es cierto y verdad, que entonces, se me iban muchas cosas por desconocimiento y falta de atención. Sé que, inconscientemente al menos, todo lo visto y oído se retiene en nuestra mente y que, por lo tanto, va formando nuestra forma de ser y de entender la vida, sin nosotros saberlo, pero ciertamente. Todo está ahí en tu cabeza, aunque lleves años sin saberlo ni recordarlo, y basta un simple ronroneo para despertarlo.
Hace dos noches, hablando con mi hijo Jesús de la Salud, comentábamos la desazón y falta de ilusión de los jóvenes. Yo le decía que hay que prepararse y estar dispuesto y operante para cuando salga la más mínima oportunidad. También le hablaba de mi creencia en que los jóvenes deberían salir del estado de pasotismo en el que, la mayoría desgraciadamente, habita y ser más combativos y reivindicativos de su presente y, principalmente, su futuro.
Por aquella conversación y por haber leído en el libro de Luis Herrero-Tejedor, -sí, el gordito de bigote que estaba siempre en la televisión de los ochenta y noventa en programas de Antena 3-, que se titula: LOS QUE LE LLAMÁBAMOS ADOLFO. En él cuenta anécdotas y confidencias de los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia, conocidas de primera mano por ser hijo del Ministro Secretario General del Movimiento y posteriormente, a la muerte de su padre, estar “pro ahijado” por Adolfo Suarez; destacando los movimientos obreros tan conflictivos que se vivieron por entonces, durante toda la transición.
Hoy he vuelto un rato a José Larralde. Es un cantautor argentino, que se escuchó mucho por los primeros setenta junto con Yupanqui, Cafrune, Facundo Cabral y otros. Era un trabajador rural, pero estaba claro que su inteligencia natural era excesivamente alta y decía las cosas muy claritas, tanto que hasta yo las entendía en mí profunda torpeza, por ejemplo:

No hay ser que tenga más fuerza
que el que obra con honradez,
no implore si alguna vez
la injusticia lo maltrata;
la razón, aunque ande en bata,
camina con altivez.


Cuando no se quiere ver
no hay más que cerrar los ojos.


El hierro más afilado
se mella con una mirada.


Si el mal por el bien no es
el mal por el bien tampoco,
diferenciar cuesta poco
si se tiene sensatez.


¿La vida? La vida es sólo presente
el futuro es esperanza.
Es bueno tener constancia
y mirar con claridad.
Si el hoy es conformidad
mañana es perseverancia.


Esos versos son de su disco: HERENCIA PA UN HIJO GAUCHO, editado en 1969.

¡Ea, miarmas! Condiós.

27 jun. 2015

INOCENTE, YO CREÍ QUE ME ENSEÑARÍAN LA CASA.

Bueno, ya pasaron las elecciones en la Candelaria. Pasó lo que tenía que pasar: acudimos muchos hermanos; estábamos la inmensa mayoría  en los alrededores de la casa Hermandad, en los bares plenos de aforo y en la Capilla Sacramental, en la que se celebraba la Eucaristía delante de nuestras Imágenes cuando yo llegue sobre las 20 y 15, ningún hermano de los muchos que por allí estábamos. Seguro que muchos de los presentes nos marchamos, alegres o decepcionados según su apuesta votada, sin decirles tan siquiera buenas tardes o adiós. También, como estaba programado y me aseguró él mismo, el pasado Martes Santo, ganó las elecciones nuestro hermano: Justo Rufino Charlo, al que felicito al igual que a todo su equipo.
El que felicite a los componentes de la Candidatura de la continuidad, no quiere decir que me alegre por ello; es más, no tengo claro que sean capaces de CONTINUAR el menos que mediano nivel, según mi opinión, en el que se ha desarrollado la vida de Hermandad en los últimos años. En el cambio se han perdido Oficiales importantes: José María Cuadro; al que mis circunstancias, personales con él, no las puedo sobreponer y usar para negar sus indudables cualidades para el cargo que ha desempeñado. Quien fue mi compañero de puesto y es mi amigo, Mario Castillo Gómez; un muy buen Mayordomo y mejor candelario, sería importante que no se perdiera para la Hermandad y llegara a ocupar más altas responsabilidades, aunque sé que esto último no le gustará, si se entera, que lo he dicho. Ignacio Gómez Girón, candelario de los mejores que tenemos y que entiendo ha debido ser un buen consejero y asesor por conocimientos y cariño a la Hermandad. Ignacio es para mí algo más que un amigo; y, aunque no tenemos la misma visión ni opinión de la Hermandad, metería mi cabeza en el agujero que él me dijera sin dudarlo ni un solo segundo, sé que no le ha movido nunca nada que no sea su amor a Nuestra Madre y cariño a la Hermandad. Pedro Pablo Gutiérrez Gómez y Carlos Francisco González Roldán; dos buenos Priostes, buenos trabajadores, discretos y cariñosos con todos y candelarios de cuna. De los que permanecen no voy a opinar a título personal pero, aunque no diré en público sus nombres, sí hay tres entre ellos que si tuvieran “vergüenza torera” se cortarían la coleta antes de la toma de posesión de su nuevo cargo, pues ha sido denigrante la campaña que han realizado y permitido desde sus actuales puestos de Gobierno; ellos seguro que saben quiénes son, ¿a que sí lo sabéis? Pues eso, ¡ya estáis tardando! A los nuevos desearles suerte que es lo único que puedo y deseo hacer.
No dejará de sorprenderme nunca la falsedad que reina en las Hermandades. Gracias a Dios, no es uno de los defectos que me concedió entre los muchísimos que tengo. Yo siempre digo lo que pienso y cómo lo pienso; es por eso que me sorprende que haya personas que en función de dónde estén ellos, o esté yo, así me tratan, “no sé sí mesentiende”. Es lamentable que hermanos que me retiraron el saludo y la palabra, sin saber yo por qué ni darme la más mínima explicación del motivo, ahora me abracen y besen. Más aún, que algunos compañeros de Junta; no hay que olvidar que, de los nueve años de la actual candidatura en funciones, yo fui un activo emprendedor  y ejercí como Mayordomo dos años hasta que empecé a ser incómodo para algunos y dañino para la Hermandad; que no se han preocupado ni de hacerme una simple llamada de teléfono o pregunta, del por qué me echaban, qué había pasado  o cómo iba mi “enfermedad de la azotea”,  ahora también,  me besen y abracen e incluso me pidan amistad por facebook. Cómo dije en la anterior entrada del blog, ayer fue la primera vez que entraba en la nueva Casa Hermandad, esperaba que alguien me acogiera y me la enseñara; no hubo suerte, otra vez será. Sí vi alguna cara desencajada al verme, con el temor en la mirada cuando la cruzamos y la pregunta en su pensamiento de: ¿qué carajo hace aquí el gordo cabrón este otra vez? Pero es verdad que salí compensado pues fueron muchos más los que se acercaron por derecho, de frente, sin falsedad y con el verdadero cariño fraternal y alegría sana que nos debemos. Gracias a todos estos últimos principalmente;  pero también a los primeros mencionados pues me recuerdan constantemente como no debe ser nunca mi comportamiento personal hacia los demás; ¡que duro es algunas veces aprender!
Realmente, para sacar el beneficio que pretendo de las Hermandades a las que pertenezco, no tendría que pagar una cuota de hermano pues nada material busco en ellas, pero centrémonos en la Candelaria que es de la que tratamos: Visitar de vez en cuando a nuestras Sagradas Imágenes en la soledad de su Capilla, más ahora que habitualmente allí está recogido el Santísimo.  Más aún me gusta si está la cancela cerrada y me puedo sostener en ella mientras les consulto mis dudas e inquietudes, les cuento mis alegrías, penas o cuitas y les pido ser cada día mejor persona y mejor cristiano. Verlos a Ellos cuando salen a nuestro encuentro, por las calles perdido en una acera entre extraños y haciéndome masa con ellos. Nada más, de verdad que nada más necesito.
Más os engañaría si no dijera lo que me gustaría encontrar y, empiezo de nuevo a luchar para ello, conseguir en nuestra Hermandad. Como nadie me preguntará, es por lo que lo dejo por aquí para la constancia por si a alguien le vale. Me gustaría que nuestra Hermandad fuera dirigida por los más capacitados y no por los más cómodos y adaptables; que los Oficiales de Junta fuesen y actuasen como cicerones para los recién incorporados o hermanos que nunca hayan sido más que “capiroteros”; que estuviésemos informados de todas las decisiones tomadas en Cabildos de Oficiales y a que necesidades obedecen; que nuestros Cultos contasen con los mejores Oradores y fuesen tan multitudinarios al menos como los Cabildos de elecciones; que se nos proporcionase una buena formación cristiana y se nos ofreciese conocer otras religiones, al menos con las que actualmente convivimos; que nuestra Cofradía fuese ejemplar en todos los sentidos y que en ella se formase por estricto orden de antigüedad y que no pudieses ver a un nazareno detrás detrás tuya con menos años de edad que años de antigüedad tienes tú; que los puestos de honor que se otorgasen fuesen eso, de honor,  súper  reducidos y respondiesen sólo a hechos extraordinarios y beneficiosos para la Hermandad; que nuestras cuadrillas estuviesen formadas mejor  por hermanos que fuesen mediocres costaleros que por grandes costaleros pero mediocres hermanos hechos  exclusivamente para ser costaleros; que los capataces respondiesen ciegamente a las instrucciones de los fiscales y que cediesen todo su protagonismo a los pasos, e Imágenes, que dirigen; que  que los diputados y celadores fuesen los nazarenos más experimentados de la Hermandad; que nuestra Procesión Eucarística contara con más hermanos que músicos; que hablemos más de humanidad que de caridad; que nuestra obra social no sea grandilocuente pero ayude a los más necesitados de nosotros; que el uso de los medios de comunicación y por las redes sociales fuesen, al menos, tan utilizados como cuándo llegan las elecciones;  que tuviésemos conciencia del valor de los buenos gestos y de su importancia en el trato de los demás, etc., etc., etc.

¡Ea!, hasta otra, que la Salud y la Luz nos asistan.

21 jun. 2015

ES HORA DE VOLVER

Bueno candelarios, ya está aquí la semana en la que se decidirá quién maneja “nuestra barca”. Aunque un candidato me asegurara el pasado Martes Santo, que él era el próximo Hermano Mayor  y que no importaría quién presentara en otras candidaturas para que así fuese, pues no tendrían nada qué hacer. El grado de manipulación necesario para mantener esa afirmación no me esperaba que lo realizara, pues siempre le he reconocido su cariño y dedicación a la Hermandad cuándo se le ha reclamado; el tiempo ha demostrado que sí, que se puede usar todo para persistir en el cargo. Como si simples políticos fuesen y a un partido político perteneciesen  en vez de a una Institución religiosa. Claro que se pueden programar actividades como no se han planteado en nueve años de legislatura; reuniones y conversaciones que no se han tenido en los nueve años e incluso se puede inaugurar, unos días antes de las elecciones,  una Casa Hermandad que se viene usando desde hace casi un año, y que se presenta como logro de una Junta de Gobierno y no del esfuerzo de todos los hermanos que la estamos sufragando. Todo es válido. También usar la mentira y confundir la realidad hasta llevarla a tu conveniencia. Usar el miedo a situaciones vividas con anteriores Juntas de Gobierno, aunque en esas anteriores  Juntas participaran familiares y amigos en puestos importantes. Tampoco importa pasar factura de dádivas o favores otorgados, en estos nueve años, es otra de las brillantes gestiones que se están realizando e incluso una llamada particular para preguntarme por el estado de mi hija hospitalizada, he tenido que soportar que viniese precedida de un mensaje anunciando que esa llamada responde a la actividad propagandística de una candidatura. Se critica en privado el trabajo realizado por  y en las cuadrillas de costaleros,  pero al día siguiente se publica un escrito comparando ese trabajo con el de otras épocas y realizado por otros hermanos, calificando como sublime y magistral el de ahora y minusvalorando, por tanto, el de los anteriores.
Es por eso que no me gusta lo que veo. Veo algo muy parecido a lo conocido ante cualquier plebiscito político. Unas campañas con despliegue de información en los medios propios de la Hermandad, en los medios de comunicación y, sobre todo, en las redes sociales. Pero hay mucha mentira en esas campañas; la primera y principal en los objetivos: Todos perfectamente vacios, pues sin ánimo de cumplimiento se hacen. Se habla en ellos de figuras como las Fundaciones, que hoy no tienen sentido dentro de las Hermandades por la mucha complejidad técnica administrativa que necesitan y lo gravada fiscalmente que están. Se habla de acuerdos con empresas y se habla de muchísimas cosas pero se elude hablar de lo importante: LA HERMANDAD Y LOS HERMANOS. Perdonar lo reiterativo, pero no me canso de repetirlo: hemos convertido a las Hermandades en clubes sociales sin piscina ni pista de paddle; la nuestra no es ajena a ello y tanto es así que una de las candidaturas marca como parte de su programa, de salir elegida, mantener las “berzas candelarias” como consta en la información enviada de su proyecto de gobierno.
Me desagrada que haya que explicar quienes son los que concurren como candidatos: se ponen fotos; lo conseguido en la Hermandad, que se limita en muchos casos a presentar como logros los puestos ocupados en la cofradía; los años que se llevan pagando una cuota y eso sí: se cuentan muchas mentiras. Si numeráramos los que dicen ser fundadores de las cuadrillas de costaleros, seguro que nos saldría un número muy aproximado  al de hermanos que en la Hermandad hayan sido desde 1921. Si el número de hermanos que han colaborado con Priostía, igual que lo anterior. Si el número de hermanos que colaboran asidua y estrechamente con las distintas Juntas de Gobierno, más de lo mismo, pero que, además de ser dos o tres solamente,  si no fuesen personas influyentes o famosas por sus actividades personales y profesionales no las conocería nadie, pues en nada han participado en la Hermandad salvo para figurar y posicionarse en la cofradía en función de qué es y no de quién es o del dinero que haya podido aportar en un momento determinado. No me figuro que hubiera que presentar,  ni poner sus fotografías si aspirasen a ser Oficiales de Junta, para que se conociesen si esos hermanos se llamaran: Manolo Luque; Rafael Reina; Manolo Campos; Antonio Jiménez; Mª Teresa Chico; Eduardo González de la Vega; Juan o Pura Fernández de la Cruz; Blanca Ybarra; Ramón Ybarra; muchos otros Ybarra; Eduardo Martín; Pepe Rodríguez;  Paco Ruiz; los Valpuesta; Diego Gallardo; Afrodísio Sanz; Salvi Reina; Antonio Paz; Joaquín Pinilla; Juan Zorrilla; Paquillo Muñoz;  Antonio Durán, José Antonio Núñez;  Pepe Femenías; los Alé; los Charlo; los Algarín; los Liger; José Mª García; el Padre Manuel Gómez; Luis Roca; eso por hablar solo de algunos de los muchos que fueron y evitar nombrar a los vivos pues sé positivamente que muchos se sentirían ofendidos de que se aireara el trabajo y dedicación que siempre han dedicado y siguen dedicando a la Hermandad desde el anonimato y el amor que le tienen. 
Tenemos que votar con el corazón y con la cabeza. No nos debemos dejar llevar por el egoísmo, ni por el bienestar, ni por la satisfacción que nos puede proporcionar el ocupar cierto puesto en la cofradía; por muy gratificante que sea el mismo y por muy orgulloso que nos sintamos de realizarlo, no debemos olvidar que es una Estación de Penitencia la que realizamos el Martes Santo y que el gozo lo debemos buscar en el vivir día a día nuestra Hermandad; en visitar en la tranquilidad de su Capilla a Nuestras Sagradas Imágenes; en compartir con el hermano las vivencias del día a día y en ejercer la verdadera HERMANDAD; no la que está reflejada en nuestras Reglas, reglamentos y directivas de orden, por el contrario practiquemos la verdadera HERMANDAD, la que Jesucristo nos enseñó y dio ejemplo de cumplimiento. No hablemos de Caridad en euros mientras tengamos pendiente de hacer la llamada de teléfono que sabemos confortará a nuestro hermano aunque no estemos de acuerdo en su planteamiento o idea. No hablemos de formar a nuestros niños cuando, de verdad habrá muchos de nosotros que, no seamos capaces de completar una Salve o realizar un acto de contrición. No presumamos de Casa Hermandad si después no sabemos acoger al desvalido o no interactuamos con el hermano nuevo y despistado que nos llega. No hablemos de mejorar y adquirir nuevo patrimonio mientras no cubramos la máxima parte que podamos de las mínimas necesidades del prójimo. No nos marquemos objetivos grandes  y vistosos que dependen, y serían compensatorios, de las injusticias sociales provocadas y permitidas por nuestros políticos y ocupémonos de lo sencillo de las necesidades de los que tenemos cerca. Dice, con mucha verdad, una sevillana rociera: “QUE VALE MUCHO MÁS UN BUEN GESTO, QUE UN ROSARIO POR LA RAYA” seamos humildes en los objetivos pero constantes en su consecución y cumplimiento. Y principalmente seamos sinceros con nosotros mismos y no busquemos en la Hermandad nada más allá que poder vestir la túnica de sarga blanca, ceñida con el cinturón de abacá en su color y las sandalias beige de dos tiras, pero llevando la conciencia tranquila y la satisfacción de haber hecho lo máximo posible sin haber tenido que dejar nada ni a nadie en el camino.
Hace tiempo le dije a una persona que en nada me metería y en nada trataría de interponerme en la Hermandad, mientras él ejerciese el puesto de gobierno que ocupaba. Creo que he cumplido, aun siendo siete años lo que ha durado mi compromiso que estaba pensado para dos. No he vivido la Hermandad, no he participado en Cabildos,  convivencias, ni en ningún tipo de acto programado por Ella. Creo que nadie puede decir que haya tratado de influir en él ni en su forma de participar y vivir la Hermandad. No he preguntado a ningún Oficial de Junta por ningún motivo de Hermandad y cuando se me ha querido decir he dicho que por favor no lo hicieran para no conocer y así evitar el sufrimiento de no poder vivir lo que es una parte importante de mi vida: LA HERMANDAD DE LA CANDELARIA.
“YO MI PROMESA HE CUMPLIDO” como canta otra sevillana rociera, por lo tanto el próximo jueves retomo mi vida de Hermandad y el primer acto que realice en Ella será votar al nuevo Hermano, o Hermana, Mayor y lo haré sin resentimiento, sin dolor y sin ánimo de nada que no sea participar en sus Cultos, frecuentar la Casa Hermandad en las ocasiones que yo necesite o desee y ayudar  en lo que pueda y se me solicite siempre que esté a mi alcance.
Que Nuestro Padre Jesús de la Salud y su Bendita Madre, en sus advocaciones de Candelaria y Subterráneo, nos ilumines y guíen para elegir a los mejores. Participemos y vayamos a votar, cuantos más mejor, eso es lo único que nos legitimará para poder reclamar si en algo no cumplen lo prometido e informado en sus programas de gobierno; sin acritud y sin enfrentamiento, pero con todo el derecho conseguido al ejercer nuestra obligación de elección.

Un abrazo hermanos, el jueves nos vemos en la Hermandad; que ya es hora, y estoy deseando de conocer mi nueva Casa, seguro que algún Oficial de Junta estará encantado de enseñármela o, al menos, así lo espero.

13 may. 2015

TODO ES POLÍTICA, DESGRACIADAMENTE.

Es muy común que protestemos por las acciones de los políticos que nos dirigen y de las instituciones donde están encuadrados: los partidos políticos; aunque al final todos somos, realmente, como ellos. Nos metemos todos y que se salve el que pueda.
Claro ejemplo de esta situación descrita anteriormente, lo encontramos en muchas de nuestras actividades diarias y podrían valer como ejemplo tareas que todos realizamos pero que no comparamos porque nos daría, o debería darnos, vergüenza, me explico: en nuestras empresas, siempre que no sean particulares o dependientes de autónomos; en nuestra comunidad de vecinos; en las asociaciones civiles; y adónde quería llegar, en nuestras Hermandades.
Yo que he prestado mis servicios en una gran multinacional, reconocía la política en los dirigentes que habitualmente eran cambiados en periodos corto o medios de tiempo, entre tres y cinco años, una actitud muy parecida a la de los partidos. El que llegaba, que no conocía a nadie, y en muchas ocasiones ni tampoco la actividad ni los resultados contrastados, lo primero que hacía era cambiar los cuadros medios. No importaba ni el trabajo desarrollado ni los objetivos cumplidos por los anteriores, se cambiaban y punto. Eso sí, todos salían recolocados, -las puertas giratorias que les llaman ahora-, en otros departamentos de la empresa bajo el amparo del jefe sustituido o emigraban a otra empresa en la que el jefe había sido contratado. Nunca se buscaba a los más cualificados, tampoco a los mejores conocedores ni de productos ni de mercados, sino que se buscaba al cómodo, dúctil y leal a costa de lo que fuera y se empezaba a hacer política; es decir: se prometía lo imposible, se pedía lo irrealizable y se ejecutaba lo que se podía; o sea todo mentira. Lo que se podía se conseguía con el trabajo diario, los conocimientos del mercado y la confianza granjeada, durante muchos años de buen hacer, de los “machacas” que no participaban de los éxitos pero sí eran los que pagaban los fracasos
En las comunidades se llega a lo grotesco, yo viví en una de 144 vecinos y era tan surrealista como pueda ser la que se parodia en la serie “aquí no hay quien viva”. Estaban los líderes que marcaban objetivos, los medios que se preocupaban de llevarse bien con el líder y medraban y trataban de venderle a los demás vecinos la bonanza de gestión que hacía el líder y lo importante de los objetivos marcados que, casi siempre, coincidían con realizar sus “caprichos”, por ejemplo: había que poner tal antena de tv que era lo mejor, no la más útil, sino la que al líder le parecía. Había que establecer normas y horarios para diversas actuaciones no en función del bien común y mayoritario, sino la que le convenía al líder, por ejemplo: el horario de silencio que se marcaba en el patio -que no hubiera niños dando voces, vamos- no era el normal de siesta, de 15 a 18 sino que hacíamos el que le venía bien al líder que era de 12 a 15 porque él entraba a trabajar a las 15 y hacía su siesta de 12 a 14. Al igual que antes, el común de los vecinos costeábamos los errores y cargábamos con los trastos.
Igualmente pasa si te integras en una Asociación de vecinos, en un club deportivo o recreativo, en el AMPA del colegio de tus hijos o en el grupo parroquial de tu feligresía. Al final terminas siendo el “pagache” de todo.
Pero quizá, de todos estas actividades, en la que mejor se aprecia es si participas en el día a día de una Hermandad, pues en ella, además de ver algo muy similar a lo narrado anteriormente es donde creo se puede encontrar a la gente más falsa y frustrada del mundo, en mi opinión claro está.
Cuando se empieza en una Hermandad un proceso electoral crece la afluencia, la asistencia a actos programados, la asistencia a cultos y el afán de trabajar en personas que ni han hecho nunca nada ni, lo peor, lo piensan hacer. El estirado empieza a ser cercano; el desaborido a ser agradable; el despistado a ser atento; el borde a ser educado; el clasista a ser llano; el que nunca ha aparecido a estar a todas horas, y así podríamos seguir enumerando situaciones. Todo hasta celebrarse las elecciones, mágico día que pone a cada uno en su sitio: el que ha ganado empezará a ser altivo, orgulloso, inaccesible, discriminador y lo peor: dejará de ser lo más importante que debería de ser, servicial y humilde. Dejará de usar las redes sociales; dejara de dar información; no buscará medios de comunicación salvo para crecer en su ego personal; se adjudicará las adquisiciones que se han pagado con el esfuerzo y sacrificio de todos; le gustará mancharse los dedos de aceite de pescaito y de rodaja choricera especialmente si hay algún evento organizado por la Hermandad y es ésta la que paga; porque a él le pasa como al cura de Montoro: que el tabaco del estanco, el que hay que pagar, es un robo. Para componer a su equipo no buscará al mejor cualificado o conocedor sino al cómodo. A los capataces no los tocará porque buena mano que le han echado para conseguir los votos necesarios de sus costaleros. Con el cura y su equipo parroquial no entrará en disputa aun teniendo razón en la propuesta, no sea que se complique y tenga que hacer más labor de la que considera oportuno. En definitiva que todo lo prometido no lo acepta como deuda y se hará lo que se pueda y ya está bien. Sí se procurará de estar bien con los influyentes, a los que le da acceso el cargo, por si les tiene que pedir un favor ya sea para la Institución o personal. Será atento con el político, aunque en privado diga que es un rojo o un fascista. También se preocupará de poner en buen sitio de la cofradía a su hermano, amigo, conocido o cuñado que, si no, no hay quién los aguante. Se preocupará de cederle su vara al representante del Consejo, aunque sea un tonto de baba, que se preocupa todo el año nada más que en molestar y en buscar problemas donde no los hay. No molestará a sus oficiales de Junta que no aparecen por la Hermandad ni desarrollan las funciones encomendadas, al final más vale lo malo conocido que lo bueno que me moleste; en fin, que os cuento que no conozcáis. Al final política.
Más me sorprende la crítica que se practica entre gente que han formado un grupo de trabajo y que cuando llegan elecciones se separan. Cómo puedes ver ahora la paja en el ojo ajeno, cuando has estado soportando cuatro, ocho o nueve años a ese al que ahora criticas. Cómo puedes ahora presentar como proyecto lo que no has tenido, ni siquiera inquietud, de realizar en el transcurso de esos años. Cómo quieres que te creamos, ¡miarma! Como bien dice mi amigo Diego Romero Pérez, que es un sabio de Triana: TÚ NO ME INTERESAS.

¡Ea! hasta otra, que espero que tarde menos.